("sobre" es una manera de decir porque, en realidad, podríamos precisar que estamos bajo el claun, como se está bajo el agua o bajo una gigantesca manta florida)
No se sabe con certeza en qué momento de la historia se comenzó a decir “payaso” a quienes tenían por oficio provocar la risa, usaban atuendos zaparrastrosos, y coronaban su excéntrico aspecto con una enorme, redonda y roja nariz.Lo cierto es que la figura del payaso, el arquetipo, no surgió en un momento definido, fue siendo construida a lo largo de los siglos y asumiendo papeles y formatos diferentes. Estuvo presente en las batallas, en las fiestas y en los rituales más sagrados, sobrevivió a las peores catástrofes y a las más cruentas guerras, al autoritarismo y a las persecuciones. Siempre allí para provocar; la risa, pero también la reflexión y la duda, la ternura y la revolución.El payaso revoluciona la cotidianeidad, porque todo lo que no tiene importancia le interesa. Está ahí donde se lo necesite para alborotar los límites. El mundo es un completo misterio para él: todo está allí para ser descubierto.La mirada que ofrece este ser desencajado, es la mirada fresca e imponderable de quién lo ve todo por primera vez. Y es también la mirada del contrapunto. No olvidemos que el Claun es un desplazado, un marginal. No se entiende con la autoridad: nunca pero nunca la autoridad estará de su parte. Ni la autoridad inerte de un paraguas que no se quiere abrir, ni la autoridad despiadada de un dictador. El Clown es cada uno de nosotros, nuestro ridículo modo de ser. Algunos tienen su ridículo más a mano que otros. O más asumido que otros. Es que, en general, pasamos mucho tiempo intentando ocultar nuestro ridículo. Pasamos horas frente a un espejo (real o imaginario) ensayando la máscara social, el deber ser, que le dicen.El Clown es un payaso. Uno que está aquí dispuesto a que se rían de él. De su torpeza. De su fragilidad. De sus ganas de estar aquí a toda costa. Es un ser poético, ridículo, desesperado, complejo, vulnerable. Todo lo que es, está a la vista. Inútil disimular.El Clown está en ese borde difuso entre lo que nos gustaría ser, y lo que somos.El viaje consiste, únicamente, en atravesar la brecha imaginaria que nos separa de ese mundito insensato, que es el Claun de cada uno. Y luego, ése es el punto de partida para hacer del mundo un lugar más habitable. Si no con menos Mal, al menos con más Bien.
